Los docentes acuden a la tecnología para innovar, pero también lo hacen a través del cine o la neurociencia con el objetivo de superar el sistema educativo tradicional que no siempre logra el éxito académico y que descuida aspectos emocionales. Por ejemplo, en una escuela española donde los alumnos sufren de discapacidad auditiva la tecnología juega un papel fundamental; los niños aprenden a través de robots. 

Los robots se mueven cuando los niños dicen correctamente algunas palabras, así practican su terapia del lenguaje y aprenden de manera dinámica. Se debe adaptar la tecnología a los objetivos académicos y motivar a los niños. 

Además de los robots, la creación de proyectos cinematográficos o el aprendizaje con neurociencia, genera impacto en los estudiantes. Debe haber aprendizaje con emoción y motivación el cual puede ser activado a través de actividades como la danza, las artes, la magia o la gamificación. 

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