Las emociones hacen parte del proceso de evaluación

                                              Foto: María Guarín

Por: Lina Sorza, Hugo Rozo.

Lastimosamente la evaluación se ha reducido tradicionalmente a determinar el aprendizaje de los alumnos haciendo una valoración de resultados o procesos (Pérez, 2007). Así mismo, se puede percibir que los procesos de evaluación en las escuelas son de carácter sumativo, inflexible e independiente, tienen un alcance limitado y se ignoran las particularidades de cada alumno. Es por ello que dentro de las demandas educativas actuales se requieren procedimientos en los cuales los estudiantes sean creativos y solucionadores de problemas (Birenbaum,2006).    

Ante este panorama, se han desarrollado nuevos sistemas de evaluación que están centrados más en problemas significativos y de la vida real en donde se requiere integrar habilidades, conocimientos y actitudes de los estudiantes (Coll Salvado, et all, 2007). Esto ha generado desafíos para el docente, pues se enfrenta a un dilema o reflexión profunda acerca de las estrategias de evaluación que usa actualmente, en donde se cuestiona si efectivamente está evaluando los resultados de aprendizaje esperados o las competencias que el estudiante desarrollaría a lo largo de la clase.

Es preciso preguntarse si la evaluación de alguna manera solo tiene en cuenta lo cognitivo y memorístico,  también se debe cuestionar cómo se puede integrar o tener presente la parte emocional para promover el crecimiento intelectual en los alumnos (García, 2012).

Por otra parte, se ha comprobado que que hay un proceso de aprendizaje más efectivo cuando se estimulan las emociones (Bahreini, 2016, Cantoni, et al, 2004) pues tienden a incrementar la creatividad, la toma de decisiones y la resolución de problemas. Además incentivan el trabajo en equipo, generando cooperación y aumento del rendimiento académico (Novo, Varela y Ramil, 2013).

Entonces ¿cómo integrar las emociones al proceso de evaluación y cuál es su importancia? La respuesta a esta pregunta la tiene el experto en evaluación, el doctor Miguel Ángel Santos Guerra, catedrático emérito de la Universidad de Málaga en España en entrevista con el Observatorio.

Observatorio de Tecnología e Innovación Educativa: ¿Por qué se debe tener en cuenta las emociones en la evaluación?

Miguel Ángel Santos Guerra: una evaluación pobre genera un proceso de enseñanza y aprendizaje pobre. La evaluación bien planteada debe ser un instrumento de transformación, mejora y de innovación en la universidad.

No se puede descartar el mundo de las emociones del mundo de la evaluación. En mi libro Evaluar con el corazón hay un capítulo dedicado a los sentimientos de los alumnos en el proceso de evaluación, les pregunté qué habían vivido cuando habían sido evaluados. Los estudiantes respondieron que se habían sentido humillados, comparados, sentían estrés, ansiedad, desánimo, irritación y angustia.

OTIE: ¿Y las emociones del evaluador?

MASG: Los profesores no somos máquinas de evaluar, ni los alumnos máquinas que son inspeccionadas, somos seres humanos en comunicación y por consiguiente al evaluar también cuentan nuestros sentimientos.

No es igual una evaluación hecha por un individuo atormentado que una hecha por alguien lleno de satisfacción con respecto a la profesión, con buena capacidad de comunicación con los demás.

Otro aspecto es que nosotros estamos encaminados por la tradición a evaluar casi exclusivamente el ámbito cognitivo de los alumnos. Planteamos solamente en la evaluación cuánto sabe e incluso algunas veces qué sabe hacer, pero pocas veces vamos a evaluar qué siente, qué le pasa, y ese componente es muy importante cuando hablamos de la evaluación quizá no de un buen profesional pero si de un profesional bueno.

Tenemos que formar también a las personas en el ámbito de los sentimientos, valores, evaluar los saberes y las actitudes. Si entregamos al mundo profesionales muy competentes en sus disciplinas, en su oficio, pero malas personas y ciudadanos, estaríamos prestando un triste servicio a la sociedad.

OTIE: ¿Para qué se hace la evaluación?

MASG: se podrían plantear muchas finalidades: comparar, comprobar, seleccionar, controlar, jerarquizar, torturar, desprestigiar, desmotivar. Se debe evaluar para comprender, dialogar, innovar y mejorar.

OTIE: ¿Cuándo es la evaluación un proceso que nos permite innovar?

MASG: la evaluación es innovadora cuando se convierte en un proceso de reflexión, análisis, crítica, comprensión, que genera claves para tomar decisiones de transformación. La evaluación puede dar unos elementos, indicadores, perspectivas que permitan saber qué tengo que hacer para mejorar lo que hago.

Hay que transformar la racionalidad de los procesos de enseñanza y aprendizaje ya que unos no son lógicos. Por ejemplo, si yo quiero enseñar a una persona a ser creativa no lo puedo hacer dándole clases magistrales donde no pueda opinar. También debe cambiar la justicia de las prácticas porque no son solamente técnicas, son morales y éticas.

OTIE: ¿Cómo son las innovaciones en los procesos de enseñanza y aprendizaje y en la gestión institucional del aprendizaje?

MASG: No se pueden confundir cambios con mejoras. Es decir, no todas las innovaciones son buenas y no todo lo nuevo, por ser nuevo, es mejor de lo que ya había.

La cualidad moral de las innovaciones me parece que debe ser una exigencia. 

OTIE: ¿Cuál es el contexto de la evaluación?

MASG: La evaluación que hacen los profesores no se hace en la estratosfera, se hace en el marco de una institución. Sin embargo, ese contexto puede ser negativo y allí se dificultan los procesos de evaluación formativos encaminados a la innovación que tengan en cuenta a las personas y los sentimientos. 

Las instituciones de educación superior deberían ser un faro moral para la sociedad en donde se reflexione de manera sistemática, rigurosa y exigente sobre el clima moral.

La evaluación educa porque forma al que la hace y al que la recibe, cuando es así: libera, motiva, respeta, ayuda, emociona; si no lo es: asusta, controla, amenaza, castiga silencia.

OTIE: ¿Cuál es el papel del estudiante en el proceso de evaluación?

MASG: durante muchos años la didáctica ha focalizado sus planteamientos en la buena enseñanza, pero se ha planteado menos en el buen aprendizaje. El estudiante ha sido tradicionalmente el destinatario del trabajo del profesor y el de la evaluación. Hay que darle más protagonismo, pero no solamente en los procesos de evaluación, yo se lo daría en todo: en el diseño del currículo, en la selección de contenidos.

Los estudiantes participan en el proceso de evaluación haciendo autoevaluación, estando presente en la selección de criterios, en su aplicación, en la discusión.

OTIE: ¿Por qué tener en cuenta al estudiante en ese proceso de evaluación?

MASG: Por rigor, porque ellos saben mucho de lo que han aprendido y por el respeto hacia ellos ya que tienen una identidad. Sin embargo, desde el punto de vista del aprendizaje significativo no se puede enseñar nada a una persona que no quiere aprender o de la que no se sabe cuál es su ritmo de aprendizaje.

Tengo que saber qué es lo que quiere aprender, qué sabe, qué dificultades encuentra en el aprendizaje, qué motivaciones tiene. Hay que atender la singularidad de cada alumno como alguien que aprende de una manera irrepetible.

Referencias

Bahreini, K., Nadolski, R., & Westera, W. (2016). Data Fusion for Real-time Multimodal Emotion Recognition through Webcams and Microphones in E-Learning. International Journal of Human–Computer Interaction, 32(5), 415-430.

Birenbaum, M., Breuer, K., Cascallar, E., Dochy, F., Dori, Y., Ridgway, J., & Nickmans, G. (2006). A learning integrated assessment system. Educational research review, 1(1), 61-67.

Cantoni, V., Cellario, M., & Porta, M. (2004). Perspectives and challenges in e-learning: towards natural interaction paradigms. Journal of Visual Languages & Computing, 15(5), 333-345.

Coll Salvador, C., Rochera Villach, M. J., Mayordomo Saíz, R. M., & Naranjo Llanos, M. (2007). Evaluación continua y ayuda al aprendizaje. Análisis de una experiencia de innovación en educación superior con apoyo de las TIC. Electronic Journal of Research in Educational Psychology, 5(13).

García Retana, J. Á. (2012). La educación emocional, su importancia en el proceso de aprendizaje. Educación, 36(1).

Novo-Corti, I., Varela-Candamio, L., & Ramil-Díaz, M. (2013). E-learning and face to face mixed methodology: Evaluating effectiveness of e-learning and perceived satisfaction for a microeconomic course using the Moodle platform. Computers in Human Behavior, 29(2), 410-415.

Pérez Lindo, A. (2007). La evaluación y la universidad como objeto de estudio. Avaliação: Revista da Avaliação da Educação Superior, 12(4).